La torre del pantano, iniciando una campaña Sendero a la Gloria de Age of Sigmar

 


La partida de caza se había adentrado en las marismas al norte de Fuerteponzoña, rastreando a una manada de khalagos que estaba atravesando el pantano hacia sus pozos de desove estival. Bulashg Ojomuzgoso seguía el rasto a la manada de reptiles, recogiendo  algunas de sus fétidas deposiciones y restos de la muda de escamas, añadiéndolo todo al caldero abollado que portaba su grotikario Slush. El chamán dirigía la partida de caza, algo inusual entre los clanes Mandamaloz, pero cuando se trataba de viajar entre los peligros del pantano era mucho mejor que un chamán pantanozo guiase a los demás entre los peligros mortales de las charcas fétidas.

Bulashg se detuvo súbitamente. Agitó en el aire su bastón, rematado con el icono sagrado de la mano de Morko. La partida de caza se detuvo al instante, y en pocos segundos los zakatripaz ya se desplegaban en un círculo de protección a varios metros alrededor del chamán, con sus lanzas envenenadas formando un erizo mortífero. A otra señal del bastón, un enorme orruk portando un recargado estandarte se aproximó al chamán.

- ¿Otra cagada de khalago que supera lo nunca antes visto, oh poderoso Bulashg?- El orruk que hablaba al chamán destacaba por encima del resto de la partida. El tono de su voz, cargado de ironía, presentaba también un tono de respeto temeroso hacia el chamán, lo que demostraba su inteligencia. Huyosh Dekapitatrez era un chungonoble del clan, y tenía la misión y el honor de portar el eruktoztandarte en esta partida de caza, un recargado tótem adornado con tres cráneos cubiertos de restos resecos de tejido. Huyosh ganó su título decapitando a tres enemigos de un único tajo de su brutal cuchilla en una batalla del clan, o al menos eso aseguraba el propio Huyosh y, hasta ahora, nadie se había atrevido a rebatir cara a cara esta historia salvo cuchicheando en las fogatas de campamento a sus espaldas.

- Noto algo en la niebla, Huyosh...¿Qué nos dice el eztandarte del clan?-. Huyosh sabía lo que tenía que hacer. Clavó el estandarte en el suelo fangoso del pantano y dejó que los múltiples abalorios de hueso, los colmillos de orruks de clanes enemigos y los tres cráneos se agitasen libremente en el aire fétido. Abrió levemente su puño para que el mástil pudiese rotar libremente. Instantáneamente, el estandarte comenzó a girar lentamente. Los abalorios se entrechocaban con un sonido inquietante en ausencia de viento o brisa alguna. El escudo de fauces abiertas de lo alto del estandarte rotaba como una cabeza maligna, cuando sus ojos de metal se iluminaron con una luz verdosa fantasmagórica. El estandarte dejó de rotar al encarar el noreste y el sonido de los huesos agitándose cesó.

- Morko nos guía. Hacia el noreste-. Bulashg apuntó en aquella dirección con su bastón. Los zakatripaz volvieron a sus posiciones y el chamán empezó a vadear las aguas verdosas, abandonando la cacería.

 Huyosh iba pensando y deleitándose imaginando las torturas a las que someterían al chamán cuando volviesen a Fuerteponzoña sin la carne de los khalagos y sin las sustancias tóxicas de sus vísceras y escamas. Sus fantasías de gritos y dientes arrancados habían durado bastante tiempo, pero terminaron bruscamente cuando la partida de caza volvió a detenerse. A poca distancia, entre los troncos retorcidos de los árboles muertos, se avistaban los restos aún erguidos de una antigua torre. El eruktoztandarte vibraba, y Huyosh casi podía escuchar un gemido saliendo a coro de sus tres queridos cráneos.

- ¿Qué has encontrado, Bulashg? ¿Más mierda de khalago?-. Los orruks de la partida de caza habían explorado el lugar a fondo, hasta que al llegar a la parte superior de la torre, desde donde Bulashg y Huyosh podían ahora escuchar a los zakatripaz en los pisos inferiores y los alrededores de la antigua construcción. La sala circular de la torre estaba justo en su ápice, con su desaparecido techo mostrando un círculo de cielo brumoso. No había resto u objeto alguno en la estancia, salvo un pedestal de piedra cubierto de extrañas inscripciones rematado por una losa circular con una cavidad en su centro. Huyosh pensó que tal vez era un cuenco, o un hueco donde colocar una cabeza cortada...sus pensamientos se vieron interrumpidos nuevamente por la molesta voz cavernosa del chamán.

- No, Huyosh...esto es algo nuevo. Este lugar es muy antiguo, de los tiempos de Penzar Mucho...no consigo reconocer estas runas, pero es un lugar de poder. Y más poder es lo que necesita nuestro clan. Y seguro que si encontramos lo que estaba en este hueco -dijo señalando la cavidad- conseguiremos mucho más poder...Es hora de avisar a los kazikes. Marcha a Fuerteponzoña, el resto nos quedaremos aquí y fortificaremos la torre. Ve a la plaza, proclama que el clan Venenozkuro reclama la torre del Pantano Legamozo para sí.

- Así se hará. Morko ha puesto sus ojoz sobre ti, chamán-. Con un golpe seco del estandarte, Huyosh dejo a Bulashg recorriendo con sus manos las runas del pedestal y murmurando alguno de sus hechizos. Slush, su grotikario, agitaba frenéticamente el contendio de su caldero al ritmo de las salmodias medio susurradas de su amo. El clan Venenozkuro ganaría renombre al extender los dominios de los clanes, y si el chamán tenía razón y encontraban el objeto que faltaba en el pedestal quien sabe qué poderes podría invocar Bulashg en nombre de Morko. 

Pues resulta que yo no quería comprar Dominio, la nueva caja de Age of Sigmar. Viendo los avances del contenido empecé a comentar que no me gustaban los Mandamaloz, los nuevos orcos, (Orruks se llaman ahora) que parecía orcos del Señor de los Anillos, que si tal y que si cual...Como no quería pagar aparte el manual y pensaba que los Stormcast (Forjados en la Tormenta) estaban muy chulos, me compré la caja.

Me puse a montar Mandamaloz. Primer error. Resulta que están muy chulos, que tiene un tamaño de orco bruto que ya quisieran los de ESDLA. Segundo error, me leí el trasfondo: orruks "aztutoz" seguidores de Morko que habitan pantanos. Tercer error, me leí las reglas de Sendero a la Gloria, el sistema de campaña narrativa de AoS 3.0. Creo que ya puedo decir que el juego competitivo no es para mí, necesito el roleo hasta en los wargames, y el sistema de Sendero a la Gloria tiene todo lo que me gusta, con tu banda que va progresando, tu fortaleza, control de territorios, misiones, objetos...de todo. Así que en un par de días ya tenía una idea en la cabeza sin pensar mucho.

Aunue lo suyo es esperar al battletome Orruk, voy a ir haciendo una banda de Mandamaloz para Sendero a la Gloria, e iré subiendo mis progresos en este blog, que es el primero que hago y por eso está en estilo churrigueresco (de churro, no de Churriguera).

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